
El volvernos ecologistas, pasó de ser un sentimiento de profundo respeto y responsabilidad por la naturaleza, a una necesidad inmediata en nuestros días. Existen a lo largo y ancho del mundo grandes investigadores que buscan reducir el impacto ambiental negativo de ciertos materiales, sin disminuir los avances tecnológicos que han facilitado la vida del hombre. La tecnología es parte de nuestro mundo globalizado, pero los costos para el planeta son grandes.
Un ejemplo es el trabajo de los ingenieros de la Universidad de Maryland, quienes trabajan en la posibilidad de utilizar fibras de madera para construir baterías económicas, las características de robustez y flexibilidad de la madera además de la capacidad de absorber electrolitos de líquidos, le hacen un material ideal para el proyecto.
Las pruebas se realizaron con madera de pino y las fibras que se obtuvieron son mil veces más delgadas que una hoja de papel, por lo que el volumen total del material es muy bajo y rendirán mucho más que las baterías tradicionales.
Fuente:netgate.com.uy